viernes, 12 de junio de 2009

Memorandum de Oficina


 Nunca te he visto antes y si te he visto no me había fijado en ti. Hoy te ví entrar a clase, y mira tú, no te puedo dejar de ver. No te conozco, quizás conociendote me termino de enamorar, o me desiluciono o te empiezo a despreciar. Tal vés no me conviene hablarte, seguro tienes novio, te caeré mal o por último se cambiara mi visión de ti y para bien o para mal no la quiero cambiar. Lo que está claro es que no debo entregarte esta nota, como los miles que han escrito notas similares que luego han sido encontradas amontonadas y olvidadas en algún desván. ¡Que hipócrita de mí quedarme con esta carta y luego lamentarme que escribo mi vida sin vivirla! ¿Y si te incluyo un poema? ¿Y si me mantengo anónimo? ¿Que saco de que tu leas esto? ¿Conocerte? ¿Confesar que, sin conocerte, no se explicar lo que siento cuando te veo sonreir? ¿Como amar la sonrisa de alguien sin conocer su llanto? Estoy seguro que entregarte esto será contraproducente, tal vés me dará verguenza hablarte más tarde, tal vés a ti te dará verguenza. Compartimos una clase, nos vemos todos los Miércoles, ¿qué sentido tiene crear una tensión fortuita? Te lo entregaré, me he decidido, no hay vida para los cobardes. Por favor entiende una cosa, si me he llegado a enamorar de algo, no es de ti, es de tu imagen. A ti ni te conosco, pero la impresión de ti me ha afectado, me ha...no sé, obligado a escribir esto. Y en verdad eso te quería decir, solo eso, solo...”hola, causaste una impresión en mi, ¿cómo estás? ¿quisieras conversar?” 

Venía además con un extracto del famoso poema de Hector Mann Ballah que comienza: 

¿Te acuerdas cuando éramos 

Llamas de espaldas

Que se ven

Y no se miran?


Extracto; “Monólogos y pinturas de como desperdicié mi vida viendo arte", Hector Mann Ballah,1933 

Después de un análisis caligráfico intenso hemos concluido que la nota no fue escrita por la difunta. Incluyo los errores ortográficos y gramaticales por si es posible se nos haya escapado algo, pero el texto original permanecerá en nuestras oficinas hasta que se venza su plazo y luego se transferirá a la sección de archivos históricos. Todo apunta a que el autor fue un hombre de entre 15 y 25 años, tímido y de personalidad dominantemente débil, sin ninguna conexión a la difunta. Incluso tenemos buenas razones para pensar que quizás nunca la conoció. El poema tampoco tiene relevancia alguna pero se incluye en virtud de la atención a los detalles que caracteriza mi departamento. Se recomienda dejar esta línea de investigación y cerrar el caso como un simple suicidio más. Mantenerlo abierto ya un año después de que lo cerró la policía ha sido una gran insensatez y una perdida de tiempo.  

Sobre una nota personal, solicito una vez más la autorización para usar nombres propios en las circulares dentro de la oficina ya que esta ridícula política no ha hecho más que causar un caos total en todo el departamento. A vísperas de la reunión anual ruego se mencione el tema. 

Att.,

Don Ítalo Feltrinelli Gonzalez  

*FIN DE MEMORANDUM DE CIRCULACIÓN INTERNA* 

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Foto original: Adela Salcedo Martínez

2 comentarios:

  1. Hola pequenio! casi no pude dejar un comentario xq el internet estaba medio loco. Me gusto la nota pero me quede un poco confundida despues de leer la segunda parte.. talvez no tengo la vena literaria y por eso no lo entiendo :)
    te quiero!
    Besos,
    negra

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  2. AJAJAJ, busqué en google por el famoso poeta Hector Mann Ballah y ésta fue la primera página en aparecer.

    Este está entre los que más me han gustado, los tenías re escondidos.

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